Comunicación I: la no-comunicación

¿Saben cómo todo el mundo habla de la comunicación y su importancia en las relaciones? Pues he querido dedicar algo de tiempo a este tema, porque la palabra “comunicación” se ha prostituido (es decir, que todo el mundo la usa sin agarrarla en serio) de la misma manera que se ha prostituido la palabra “autoestima”. Así que usemos esta entrada para hablar un poco sobre la primera, tal vez hasta hagamos una serie de entradas y luego hablemos un poco más de la bendita autoestima que, como lleva más tiempo en la vida de la calle, será más difícil de sacar de allí.

Partamos de lo básico: no existe tal cosa como la no-comunicación, lo que existe es una comunicación inadecuada. Una de las quejas más comunes de muchas personas en sus relaciones es alguna versión de “Es que no me dice las cosas, no me habla, ya no hay comunicación“. ¡Hombre! tal vez no te habla, es cierto, pero no se trata de que no haya comunicación, tal vez está precisamente comunicándote algo que no estás pudiendo leer.

¿Por qué digo esto? Sencillo, porque existe todo un mundo de razones posibles para que alguien “no hable”. No hablar puede significar que el otro está asustado de la reacción que pueda causar si dice lo que le está pasando, también podría ser que no está del todo seguro(a) de lo que sucede y se le dificulta simplemente decir “estoy confundido”, o bien podría ser que para él o ella no sea tan importante lo que para uno es un gran problema y, por lo tanto, no le parece que hay algo que decir.

También podría ser que la otra persona no sea lo suficientemente importante para él o ella, así que ignorarlo le parece una opción viable. Sí, ignorar es una forma de comunicación, y comunica que no eres suficientemente importante en ese momento para hacer el esfuerzo de hablar o escuchar. Es como tratar de contarle lo cara que está la lechuga a un fanático del fútbol americano mientras éste está concentrado mirando el Superbowl, para él hay otras cosas más importantes en ese momento, no hay nada que hacer.

Por último, otra razón podría ser que “no hablar” es parte de su “mochila” (ver entrada anterior a esta) es decir, tal vez en su historia de vida las cosas se han dado de forma tal que el pobre hombre o la pobre mujer no sabe cómo comunicarse adecuadamente (tal vez nunca le hizo falta), es su transferencia manifestándose.

Existen así muchas razones posibles detrás del no hablar o del aparente no-comunicarse, las que he sugerido aquí son sólo unas cuantas, pero existen muchas más. Lo que nos toca es hacer el esfuerzo de encontrar las razones reales para esa aparente no-comunicación en lugar de suponer cosas. Deberemos abordar, en próximas entradas, el tema de suponer, de hablar, de escuchar y algunos otros que vayan surgiendo.

¡Vaya! fue una entrada un poco light. Seguimos en la próxima, que estén bien.

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