El Orgullo Heterosexual

Alguien me comentaba sobre como es mal visto si un heterosexual dice estar orgulloso de serlo o si lo hace una persona adinerada o alguien de piel blanca, todo esto en contraposición a lo bien recibido que es actualmente que alguien homosexual, transgénero, de origen pobre o de un etnia negra o indígena manifieste su orgullo por pertenecer a estos grupos o tener dicha identidad.

Lo cierto es que existe una distorsión lamentable que se da como subproducto de las luchas por la igualdad de derechos y en oposición al “establishment”. Pienso que decir que se está orgulloso de ser blanco o de ser heterosexual o de ser rico se percibe como “estoy orgulloso de ser del establishment y, por lo tanto, lo apruebo y lo perpetúo”, lo cual coloca a la gente falsamente en la categoría del victimario en la historia de abusos e inequidad que vivimos todos los días. 

Me ha tocado atender pacientes de mucho dinero que han desarrollado una capacidad empática importante y, aún teniendo características de grupos socialmente predominantes, no ejercen poder sobre otros grupos o les atacan, de hecho son bastante justos y aprecian las diferentes formas de diversidad, pero sienten que deben cuidarse mucho de no parecer del grupo privilegiado porque serían atacados y colocados en la misma categoría que quienes perpetúan la injusticia.  

Los hombres vivimos eso actualmente, es difícil decir que te enorgullece ser hombre o luchar por los derechos del varón sin que salte alguien a decir que te estás oponiendo a los derechos de las mujeres y que eres parte de la sociedad patriarcal. Es asunto de cual es la lectura de cada quien y de si realmente nos ponemos en los zapatos de la otra persona para entender a fondo por qué hace lo que hace.  

Al final hay algo que también es cierto y es que, por luchas históricas, los heterosexuales no han hecho una Marcha del Orgullo Heterosexual, no porque no la merezcan, sino porque no la necesitan. Después de todo el sistema está diseñado para ellos en esta parte del globo, desde lo que nos venden los medios hasta lo que se vive en la calle día a día. Lo mismo pasa con los caucásicos o los millonarios, pero no podemos acabar siendo hostiles con aquellos que poseen características distintas a las nuestras y que sucede se nos han vendido como deseables (independientemente de si personalmente las consideramos así).

Lo anterior sería al menos entrar en una de dos dinámicas: 

1- La dinámica de la envidia que consiste actuar ataques hacia personas que poseen aquello que quisiéramos pero no podemos tener en el momento (bienes materiales, derechos civiles reconocidos, una apariencia particular y las ventajas sociales que vienen con la misma).

2- La identificación con el agresor que es común en víctimas de injusticia y consiste en incorporar comportamientos de los abusadores. Un ejemplo de esto es cuando algunas mujeres que han percibido la inequidad de género acaban atacando a los hombres y buscando superioridad femenina. También lo vemos cuando las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales o trans se encuentran en puestos de poder y tratan de manera injusta a la gente heterosexual porque no comparten su forma de diversidad.

Para cerrar, es importante ser cuidadosos con nuestras acciones y vigilar siempre las motivaciones que tenemos para actuar de una forma u otra, sino corremos el riesgo de convertirnos en el monstruo contra el cual hemos estado luchando.

Saludos y que estén bien.

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